El swap de divisas: definición y funcionamiento

Si opera de forma regular en el mercado de valores, ya sabe que este se caracteriza por frecuentes variaciones de las tasas de cambio con las que se especula. En el marco de esta actividad, seguro que ya ha oído hablar del swap de divisas. En este artículo le vamos a hablar un poco más sobre este concepto para que pueda comprender mejor su funcionamiento.  

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El swap de divisas: definición y funcionamiento

Definición general del swap de divisas

El swap de divisas también es conocido por su nombre en inglés, «currency swap». En realidad, se trata de un intercambio de capital entre dos empresas y en dos divisas diferentes. Puede tratarse también de un simple intercambio de divisas entre dos partes. Un swap de divisas también está sujeto a las condiciones que permiten determinar el valor relativo de los activos, como el valor de compraventa de cada una de las divisas o la tasa de interés de los países que las emiten.

En el marco de un swap de divisas, las dos partes se comprometen, pues, a intercambiar la suma principal de un préstamo en una divisa y los intereses que se aplican durante un período preciso, a cambio de una suma que corresponde a los intereses aplicables en la segunda divisa. A menudo utilizamos los swaps de divisas para intercambiar pagos de deudas con una tasa fija por pagos de deudas con una tasa variable, es decir, deudas cuyo pago puede variar en función de la evolución de las tasas de interés. Sin embargo, también se pueden utilizar estos swaps para transacciones a tasa fija.

En una operación clásica de swap de divisas, una de las partes pedirá prestado a la otra una suma de divisas con la tasa de cambio en vigor.  Al mismo tiempo, presta una suma que corresponde a la contrapartida en la divisa que posee. Durante el contrato, cada una de las partes dará a la otra unos intereses en la divisa de la suma principal que haya recibido. Al final del contrato, las dos partes se rembolsan mutuamente.

Por ejemplo, imaginemos un swap de divisas entre una empresa estadounidense y una empresa francesa. La empresa francesa pide prestados mil millones de dólares y presta 500 millones de euros a la empresa estadounidense con una tasa de cambio de dos dólares por euro. Durante la duración del contrato, la empresa francesa recibirá de forma regular un pago de intereses en euros de parte de la empresa estadounidense y un precio de base respecto al swap. Ella pagará a la empresa estadounidense en dólares con la tasa de cambio en vigor. Al final del contrato, la empresa francesa entregará un capital de mil millones de dólares a la empresa estadounidense, y recibirá de su parte los 500 millones de euros entregados.

 

¿Por qué es interesante un swap de divisas?

Las empresas que llevan a cabo swaps de divisas, por lo general lo hacen con el objetivo de obtener un préstamo con una tasa mejor que la que ofrece el mercado local, además de bloquear una tasa de cambio concreta por adelantado para el servicio de un título de crédito en una divisa extranjera.

Las instituciones financieras británicas crearon los swaps de divisas durante los años 70 para evadir el control impuesto sobre las divisas en aquel momento. Sin embargo, fue en 1981 cuando el mercado de los swaps fue lanzado en el marco de una operación del Banco mundial para disminuir su exposición a las tasas de interés por un crédito en dólares en los mercados estadounidenses a cambio de obligaciones en francos suizos y en deutsche marks en posesión de IBM.

 

Los FX swaps y sus particularidades

También existe otro tipo de swap que se llama el «FX swap» y que presenta algunas particularidades. El FX swap no propone un intercambio de intereses durante la duración del contrato, sino que la suma de los fondos intercambiados es diferente al final del contrato. Utilizamos a menudo estos FX swaps con el objetivo de reducir el riesgo de cambio mientras que los swaps de divisas se utilizan también para compensar los riesgos de cambio y de tasa de interés. De este modo, las empresas multinacionales o las instituciones financieras los utilizan para financiar inversiones en divisas con duraciones variables que pueden llegar hasta los 30 años.

Por su parte, los FX Swaps los utilizan más bien los exportadores o importadores, así como los inversores institucionales, que buscan una cobertura. Su duración media varía entre un día y un año. Desde hace algunos años, y según las estadísticas e investigaciones hechas por el BPI (Banco de Pagos Internacionales) respecto a los bancos centrales, se desprende que los FX swaps son los instrumentos de cambio que se negocian con más frecuenta y representan una gran parte de las transacciones hechas con divisas. El volumen de compraventa de los swaps de divisas es, por su parte, bastante inferior, y representa apenas un cuarto del volumen de los FX swaps.

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